
Una cerradura no se rompe "porque sí". Siempre hay una causa subyacente: fatiga de material, desajuste estructural o falta de mantenimiento.
Examinamos el estado del bombín, la alineación del resbalón y el desgaste de las manillas. Detectamos señales de intento de forzamiento o uso indebido.
Comprobamos la resistencia de los muelles y la suavidad del giro. Identificamos puntos de fricción que pueden estar provocando un desgaste acelerado.
Si es viable, desmontamos, limpiamos y sustituimos componentes internos (muelles, pasadores). Si no, recomendamos el reemplazo honesto.

Muchos "cerrajeros" se limitan a echar aceite 3-en-1 (un error grave, ya que acumula suciedad). Nuestro proceso es quirúrgico.
Causa habitual: desgaste de los pines internos o copia de llave defectuosa.
Riesgo: Bloqueo total.
Causa habitual: Dilatación térmica en puertas de exterior o desajuste de bisagras.
Riesgo: Daño al suelo y cerradura.
Causa habitual: Rotura del muelle interno. La puerta no se mantiene cerrada.
Riesgo: Seguridad nula.
Causa habitual: Rotura del muelle de recuperación de la manilla. Estético y funcional.
Riesgo: Incomodidad.